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Hacienda ha recaudado 6.000 millones de más por culpa de la inflación desde 2004¿Está subiendo la presión fiscal directa en España? El Gobierno asegura que no, toda vez que la legislación sobre el IRPF no ha variado entre 2004 y 2007; pero un reciente informe publicado por la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) sostiene todo lo contrario. Carlos Sánchez, El Confidencial, 11/07/2007.
Según los cálculos de los profesores Sanz y Romero (de la Complutense de Madrid y de la Universidad Rey Juan Carlos, respectivamente) la factura fiscal del IRPF se ha encarecido en los últimos tres años en 5.895 millones de euros. O lo que es lo mismo, la presión fiscal media del tributo que grava principalmente la renta de los asalariados ha subido un 6,33% a lo largo del periodo analizado. No es que haya aumentando más deprisa la recaudación fiscal que el PIB (comparación clásica a la hora de cuantificar la presión fiscal global), sino que los ciudadanos con nómina (que representan nada menos que el 80% del IRPF) pagan hoy más impuestos que hace tres años a legislación constante. A los autores del estudio les llama la atención el hecho de que la reforma fiscal aprobada por el Gobierno socialista, y que entró en vigor el pasado 1 de enero, prevé una reducción nominal de impuestos equivalente a 1.571 millones de euros, apenas la cuarta parte de lo que ha ingresado Hacienda en el último trienio sin haber movido un músculo. En palabras de Sanz y Romero, “las evidencias confirman que el coste recaudatorio de la propuesta de reforma del Gobierno se encuentra sobradamente financiada con cargo a los incrementos encubiertos del impuesto entre los meses de enero de 2004 y 2007”. El estudio ha sido publicado en Cuadernos de Información Económica, y tiene la particularidad de que es extremadamente preciso a la hora de hacer sus estimaciones. En 2004, los contribuyentes que declararon IRPF pagaron al Fisco 991 millones de euros más de lo que les hubiera correspondido si Hacienda hubiera adecuado el IRPF al crecimiento de los precios. Un año más tarde, la sobrecarga fiscal fue aún mayor: 2.060 millones de euros. Pero es que al año siguiente ya se había alcanzado los 2.844 millones. En total una cantidad equivalente a seis décimas del Producto Interior Bruto. Los profesores José Félix Sanz y Desiderio Romero parten de que en los últimos años la subida de la inflación ha erosionado el poder adquisitivo de los asalariados de forma intensa, hasta el punto de que el incremento de los precios se ha convertido en un formidable aliado de Hacienda a la hora de recaudar. “Todo esto ha supuesto que los contribuyentes del IRPF durante 2004, 2005 y 2006 hayan pagado una factura fiscal real superior a causa de no haber indexado [el Gobierno] todos los elementos del IRPF.” Lo que ha ocurrido es que los precios subieron como media un 3,7% en 2004, un 3,2% en 2005, y un 2,7% en 2006, pero el Ministerio de Economía ordenó que únicamente se deflactara un 2% (por debajo del IPC) la tarifa del impuesto, mientras que el resto de los capítulos que conforman el IRPF no se tocaron ni un euro, provocando de esta manera un fenómeno que los expertos denominan presión fiscal ‘en frío’. En palabras, de los autores del artículo, el mecanismo por el que la inflación distorsiona la estructura del IRPF se fundamenta en el hecho de que la tarifa, los mínimos personales y familiares, y las reducciones y deducciones fiscales se expresan en unidades monetarias (cantidades exactas de dinero), por lo que en épocas de inflación el valor real de esos elementos del impuesto se erosiona, con el consiguiente incremento de la factura fiscal para el contribuyente. No se trata de un fenómeno nuevo. Algunos estudios han calculado que la plena estabilidad de precios (medida como ‘inflación cero’) podría haber generado en los últimos años ganancias netas permanentes de bienestar que oscilarían entre el 0,7 y el 1,3% del Producto Interior Bruto. Lo cual es especialmente relevante teniendo en cuenta que alrededor del 80% de las rentas declaradas en el IRPF son de asalariados. Según ese análisis, los contribuyentes más perjudicados en los últimos años habrían sido quienes hayan tenido que afrontar mayores cargas familiares (mayor número de hijos o ascendientes a cargo), pero también los que hubieran tenido que pagar una hipoteca. El estudio se ha realizado utilizando los 12,9 millones de hogares representados en la sección española del Panel de Hogares de la Unión Europea, y las simulaciones han consistido en comparar el IRPF efectivamente liquidado por los contribuyentes con el que les hubiera correspondido si todos los componentes del impuesto hubiesen sido rebajados en la misma proporción que subió el IPC. Al ser el Impuesto sobre la Renta un tributo progresivo, el efecto más perverso para un contribuyente se produce cuando la actualización salarial de cada año (fijada normalmente en convenio) supone saltar de tramo impositivo, lo que indefectiblemente supone un aumento de la presión fiscal. |
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